Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción. (Paulo Freire).

Suele decirse que toda crisis trae consigo una oportunidad o varias oportunidades, sin embargo, éstas no siempre alcanzan a toda la población, al menos en el caso de sociedades tan desiguales como la colombiana. Esto es lo que está ocurriendo en Colombia en el marco de la crisis que vive la educación por cuenta del Covid-19, pues, aunque el ministerio de educación romantiza la virtualización de la educación, ésta ha puesto en evidencia como ninguna otra situación, las profundas desigualdades en las que miles de niños, niñas y adolescentes estudian tanto en las ciudades como en el campo.

Según la organización para la superación de la pobreza Techo “en Colombia, 13,5 millones viven en condición de pobreza, es decir, que no tienen acceso a servicios públicos básicos y no viven en condiciones dignas”, lo que según el Banco Mundial sitúa al país como el segundo más desigual de América Latina (Monterrosa, 2017). Pero además, de acuerdo al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (2019) “23,8 millones de colombianos no cuentan con internet. Este segmento de la población se concentra en regiones apartadas y en las ciudades se concentran en los estratos 1 y 2”, en los cuales además en promedio las familias están conformadas por más de cinco personas.

Sí, son los menores de estos estratos sociales quienes no pueden acceder a la educación, porque no es cierto que con enviarle unas guías por WhatsApp puedan aprender, pues en sus casas no hay computadores, no hay internet, ni bibliotecas; tampoco comida suficiente y sus padres y madres tienen bajos niveles académicos que ya en tiempos normales les impide ayudarles con sus tareas académicas, mucho más ahora que a su situación de pobreza se le ha sumado la imposibilidad ante el confinamiento social de conseguir el diario vivir. Son angustiosos sus llamados a los profesores y profesoras de sus hijos porque no entienden las tareas enviadas o no tienen como acceder a ellas.

A esta situación se le debe sumar la realidad de las maestras y maestros, quienes han visto multiplicado su trabajo, porque para el Ministerio de Educación Nacional pareciera que, lo más importante no es que los niños, niñas y adolescentes aprendan, sino que, los docentes estén ocupados haciendo y enviando guías a los estudiantes y respondiendo a cuanta reunión programen en las Secretarías de educación y trámites soliciten.  Son las maestras y maestros, quienes cargan además,  con las angustias de los padres y madres de sus estudiantes ante las múltiples dificultades arriba mencionadas, sin que puedan hacer más de lo que ya hacen para posibilitar las mínimas condiciones para que puedan aprender y sobre todo para que no abandonen la escuela.

Son múltiples los testimonios que todos los días muestran los medios de comunicación y que dan fe de esta realidad, sin embargo la sociedad y el Estado, siguen sordos y ciegos ante esta situación; prefieren seguir difundiendo la idea de normalidad ante una situación que no es normal y muestran en cambio, la imagen de niños y niñas de estratos altos cada uno con sus computadores y con internet, en sus buenas casas, con bibliotecas y padres / madres acompañándolos en sus tareas académicas.

Esas dos situaciones, pobreza y desconexión a internet complejizan por no decir que, imposibilitan la educación virtual de calidad para los más pobres de este país. El Covid-19 o mejor, la indolencia y negligencia de un Estado vuelve a dejar atrás a miles de niños, niñas y adolescentes y por ende a sus posibilidades de salir de la pobreza, de tener un futuro mejor.

Cómo virtualizar la educación en un país en la que más de la mitad de su población no tiene acceso a internet?

Bibliografía

Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. (2019). La mitad de Colombia no tiene internet. Recuperado de  https://www.mintic.gov.co/portal/inicio/Sala-de-Prensa/MinTIC-en-los-Medios/100837:La-mitad-de-Colombia-no-tiene-internet

Monterrosa, H. 2017. Según el Banco Mundial, Colombia es el segundo país más desigual de América Latina. Recuperado de https://www.larepublica.co/economia/segun-el-banco-mundial-colombia-es-el-segundo-pais-mas-desigual-de-america-latina-2570469

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